No se puede justificar un alza del 30% con el argumento de la inflación cuando el salario mínimo apenas creció 13%.
Pasar de 9 a 12 pesos no es “solo tres pesos”: para la mayoría de la gente es un castigo cotidiano.
Más del 70% de las y los veracruzanos trabaja en la informalidad, sin ingreso fijo ni prestaciones. Ahí es donde pega el aumento, no como cifra, sino como realidad diaria.
Lo más grave es que no existe una política integral de transporte público en Veracruz:
❌ No hubo consulta social
❌ No hay subsidios
❌ No hay un modelo claro de modernización
❌ No se garantiza seguridad ni calidad del servicio
En la Ciudad de México, desde los gobiernos encabezados por Andrés Manuel López Obrador y con la continuidad que hoy impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se fue construyendo una experiencia histórica en materia de transporte público que vale la pena retomar:
📌 diálogo social
📌 consulta pública
📌 consensos con la gente
📌 subsidios
📌 renovación de unidades
📌 modelos más transparentes y eficientes
No se trata de copiar mecánicamente, sino de aprender de lo que ha funcionado, de poner al centro el interés colectivo y evitar decisiones unilaterales que terminan afectando a quienes menos tienen.
El transporte público es un derecho, no una mercancía ni un negocio sin control.
Por eso hago un llamado a que se retire esta tarifa, se abra un diálogo real con transportistas y con la sociedad, y se construya una política pública que piense primero en la gente.
La ruta no debe ser solo jurídica. Debe ser social.
Y ahí vamos a estar: del lado del pueblo, defendiendo el bienestar de todas y todos.
